Un hombre raro, que nunca nadie conoció, un día subió a una montaña que nunca nadie antes logró subir, pero nadie sabía que al subir allí, se crearía el universo. Y así fue. Ana Valeria Echeverría Lara, 9 años.
"Es el fruto más fascinante de un proyecto -de una idea genial- en el que los niños tienen la última palabra. Aquí no se trata de forzar voluntades infantiles ni de imponer a esas voluntades (a esas vocaciones) los criterios personales de quienes, con extraordinaria sensibilidad y sano juicio han impulsado la creatividad y el ingenio de un número de infantes cuya labor no deja de asombrarnos... Una lluvia sentada en el parque provocará una respuesta educativa y literaria". Roldán Peniche Barrera, 2004.
No hay comentarios:
Publicar un comentario